Tributo al río | Poema

Las rocas pensantes
tributan al río
su eterna condición de tiempo

al fondo la ciudad convulsa
crimen y sirenas
de vez en cuando un cuervo bate
en los sucios adoquines

allí la envidiada condición de la roca
muda sorda impávida
observa la imposible paz

ah, si Dios nos diera el volver
a nuestra antigua condición de roca
seríamos una ciudad tan quieta
que el olvido acabaría

¿cuántas cosas sabe de la ciudad
la roca que la habita?
¿con qué paciencia se ha detenido
a ver su fluido acontecer de río
el vertiginoso surgimiento
de la luz y la sombra?

solo las rocas desnudas en la plaza
conocen la transparencia de los cuerpos
los misterios de sus habitantes

las observo y les pregunto
si seremos rocas marginadas
endurecidas de tanta contemplación

pero ya nadie mira las rocas…

el río tiene movimiento
y los ojos se ocupan de la espuma y las ondas
pero las rocas
tan pálidas grises secas
se complacen del olvido
de la inutilidad de su ciega mirada.

¿quién se ha detenido a ver una roca?

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