Nos pertenece un lugar | Poema

Nos pertenece un lugar,
una recamara luminosa.

Un silencio mullido
que se vuelve eco,
una simetría de pensamientos encontrados,
un amor para tejerse sobre la piel dichosa.

Le pertenecemos a este confinamiento;
fuera hace frío, la calle cruje sus dientes:
la vida aúlla como loba enrojecida.

Más aquí, en un retazo de la casa,
el alma se desnuda
y un lecho de llantos quiere pronunciarse.

¡Ven! ¡Dime tus secretos!
Confiesa, tú, tú, tú,
si acaso eres mía
o si las estrellas tienen nombre.

Tú, lucero temprano en silenciosa noche,
di mi sombra en la ebriedad de este quebranto.

*Este poema hace parte del poemario Tierra de nadie y está registrado en la propiedad de derechos de autor según la ley vigente. Todos los derechos reservados.