Magaly | Cuento

La luna no volvería a ver sus cabellos acariciados por la brisa. A nadie le importaba, y parecía que a Magaly tampoco. «Cuándo el dolor es habitual no hay más remedio que la muerte», se decía.

Como el viajero que navega entre islas ve alzarse al anochecer la niebla luminosa y descubre poco a poco la línea de la costa, así empezaba ella a percibir el perfil de su muerte.

Caminó en línea recta, sin mirar atrás. Estaba cansada de ser mujer a temprana edad. Dama de lechos fríos. Doncella de injurias. No había otra salida, pues, en aquel camino, sólo un eterno umbral: detrás, un hombre y una cama; delante, la nada, su propia vida enmarcada en cuadros que le recordaban quién era.

Siguió bajo la fría noche, mirando, a través del cristal del recuerdo, su existencia. Algunos decían que no había conocido padre, el beso claro, la sonrisa de los inocentes. Ella decía no haber conocido el perdón.

Desconocía por qué fue lanzada en un bosque en medio de lobos; sombras sin rostro, cuerpos sin alma.

¿Eso es el amor? ¿Un cuento que nos contamos a nosotros mismos? Sólo sabía que al final sus pies recorrerían el mismo camino de siempre.

No.

No volvería a permitir que su cuerpo fuera instrumento de la lujuria.

Afianzó el paso, pues la lluvia se derramaba sobre la aldea. Y más preguntas tocaron a la puerta: «¿De dónde eres, pobre forastera?». Notó que varios rostros le miraban, en penumbra, indiferentes.

Llegó hasta un risco al final del umbral. La incesante lluvia se mezcló con sus lágrimas. Era el momento de huir de su pesadilla.

Puso un pie en el borde del abismo. Sintió la adrenalina esparcirse por su cuerpo.

Sólo era cuestión de un último esfuerzo, pero algo la distrajo. Otras, como ella, estaban en aquel lugar, de pie, esperando el abrazo de la muerte.

Magaly levantó su rostro y las frías gotas de lluvia besaron sus labios. En ese momento rindió su cuerpo al vacío, con la certeza de que ninguna otra cosa, aparte del sepulcro, tocaría su piel una vez más.


Este cuento es un homenaje a las mujeres que sufren a causa de la trata de blanca. Galardonado con mención de honor en el concurso literario ‘Palabras Autónomas 2016’, este cuento está publicado en el libro ‘Palabras Autónomas 2012 – 2016’. Todos los derechos reservados.

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